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ELABORACIÓN DEL JAMÓN
SERRANO EN CASA
Antiguamente, la mayoría de las familias cuidaban
pequeños huertos y criaban animales como forma tradicional de
alimentación, esto permitía a las familias ahorrar para otras necesidades.
Lo más habitual es que cada casa era tener gallinas que daban carne y
huevos, comprase un lechón al
que criaba durante todo el año con sobras de la comida y lo que le
cocían de la recolección del campo, patatas, verduras, etc. Se sacrificaba justo
antes del invierno, el mayor problema que existía entonces era la forma
de conservar la carne del cerdo para poder consumirla durante el resto
del año sin que se estropease, y la solución a este problema apareció con la
salazón y curado de la carne. En un principio se curaba el cerdo entero,
pero poco a poco se fueron utilizando otras conservas que hicieron que
la salazón quedase como algo exclusivo para la elaboración del jamón serrano llegando a
convertirse en uno de los manjares más apreciados; entre los
jamones serranos destacan los elaborados en la provincia de Teruel que obtuvieron
una de las primeras Denominaciones de Origen, principal indicativo de su calidad
excepcional.
Las técnicas de elaboración del jamón serrano se han
visto modificadas en la actualidad con la incorporación de máquinas y
aparatos que controlan la temperatura, la ventilación, la oxigenación y todo el proceso
de curación del jamón serrano; por lo que el proceso a pasado de ser una
elaboración tradicional del jamón serrano en casa, a una elaboración
industrial del jamón serrano en grandes cantidades. Pero en los pueblos
pequeños de Teruel aún esta extendido la matacía del cerdo, no es difícil
encontrar, hoy en día, algún hogar en el que se continúen realizando las
etapas básicas
tradicionales para elaborar el jamón serrano y los embutidos
tradicionales como chorizo o longaniza; sin embargo si se desea
intentar el proceso de curación del jamón serrano en casa le proponemos la receta utilizada durante generaciones en la
provincia de Teruel, cuna de uno de los mejores jamones serranos a nivel
mundial.

Los jamones que se hacen en los pueblos de Teruel, tienen una receta
tradicional en su preparación y secado.
El proceso de elaboración del jamón serrano de Teruel
en casa comienza por adquirir una pieza de jamón fresco
de un cerdo de buena calidad como son los cerdos criados en Teruel; al
adquirirlo solicite que le preparen la pieza para elaborar jamón serrano
en su casa, de esta forma se lo prepararán cortando el jamón con una
forma redondeada a una altura aproximada de 5 cm. por debajo del hueso
de la pata y le eliminarán los elementos sobrantes como es el exceso de
grasa, y como son los cartílagos, nervios y venas que se encuentren
cerca del hueso. El peso de la pieza sería recomendable que se
encontrase a partir de unos 9 kilos en fresco, ya que una vez curado
el jamón se habrá producido una merma de un 35 %
aproximadamente.
Una vez en casa, lo más importante es sacar la sangre
de las venas al jamón, sobre todo de aquellas venas que se encuentran junto al
hueso, para evitar que el jamón se pudra; el método empleado para ello es
presionando con los dedos fuertemente sobre el jamón con un paño de
algodón y haciendo hincapié
sobre todo en la zona que sale de la parte central hacia la punta del
jamón. A medida que se van extrayendo los restos de sangre, se va secando
la pieza con ayuda del trapo limpio o papel de cocina; entonces se
debe salar el jamón aplicando sal gorda y frotando
enérgicamente por todas las zonas del hueso y donde se vea carne. Solo
es necesario untar la sal en la zona de la piel o el cuero si la climatología es
adversa y no favorece la curación correcta del jamón serrano, es decir,
en localidades con climatología similar a la de Teruel con una
temperatura y una altitud sobre el nivel del mar adecuadas basta con
aplicar la sal en la zona de la carne de la pata de jamón y el hueso.
El clima de Teruel y la calidad de sus cerdos
hacen del jamón serrano de Teruel uno de los mejores del mundo
A continuación, debe colocarse la pieza de jamón boca abajo en
una superficie dura y sobre la piel del jamón se pondrá una tabla
de madera, en la que se colocará un peso de unos 15 o 20 kilos y en este
estado se deja reposar el jamón entre 2 y 3 días a una temperatura de 12
ºC a 15 ºC; sería interesante que durante esta fase de reposo en casa se cubra el
jamón con un paño limpio de algodón con el fin de asegurarnos que esté
protegido de cualquier insecto. Esta etapa es importante, puesto que la
sal como un conservante natural hace que la carne de la pata de jamón
mantenga sus propiedades y no se estropee, además colabora al desangrado
de la pieza ejerciendo a su vez un secado, por ello es necesario el
vigilado de la pieza. Transcurrido este tiempo se
vuelve a presionar el jamón con los dedos fuertemente para terminar de
sacar cualquier resto de sangre, si en la primera ocasión se ha hecho
correctamente no tiene que salir mucha cantidad; después se vuelve a
secar bien el jamón y se vuelve a añadir sal gorda, pero en esta ocasión
cubriendo completamente la pata de jamón con ella, también debe
colocarse de nuevo la tabla sobre la pieza con el peso y dejar reposar
la pieza. Si dejamos reposar el jamón a una temperatura de 13 ºC o 14 ºC
el tiempo de reposo serán 14 días; sin embargo, si la temperatura es
inferior debe ampliarse el tiempo de reposo siendo entre 16 y 20 días;
lo único que ha de tenerse en cuenta es que transcurridos la mitad de
los días dar la vuelta al jamón y que se coloque la pieza con la carne hacia arriba.
Terminado este tiempo de salazón se eliminará la sal de
la pieza con un cepillo; a diferencia del proceso industrial es
preferible retirar la sal mediante un cepillado y no mediante un lavado,
porque el agua al retirar el conservante natural que es la sal puede
hacer que se estropee la carne, incluso antiguamente en Teruel bastaba con dar unos golpes
secos que dejaban caer el exceso de sal. La última fase que se realizaba
en la mayoría de los pueblos de Teruel antes del secado, y se emplea
actualmente en la elaboración casera del jamón serrano, consiste en que
se debe cubrir la zona de la carne y el hueso del jamón con
una capa de pimentón, la cual en el proceso industrial de curación
vendría a sustituir la sal aplicada en la fase de pro-salado. Para cubrir
la pata de jamón con el pimentón se recomienda utilizar un colador o un
tamiz con el que este condimento, mediante pequeños golpecitos, se irá
espolvoreando de manera uniforme; esta especia se emplea para el jamón
serrano que se elabora en casa para así mantener la carne exterior en buen estado y
evitar que enmohezca y se estropeé, sin embargo no hay que preocuparse por el sabor,
ya que el pimentón no produce ninguna alteración en el
sabor del jamón serrano una vez curado.
Llegado el momento de colgar el jamón para su secado, basta con rodear la pata de jamón con
un cordón o tira de plástico duro, lo suficientemente fuerte para que aguante el peso de la pieza
de jamón durante el tiempo que dure la curación; el jamón debe permanecer durante un mínimo de 5 o 6
meses en una zona fresca, bien aireada, con una humedad de entre un 65%
y un 76% , en la que la ventilación sea constantemente y a su vez esté
resguardada de la presencia de insectos (normalmente solía ser una
bodega, los graneros o alguna habitación fresca de la casa). En Teruel existe una
climatología más bien seca y una humedad relativa del ambiente más bien
baja, ambos factores hacen que junto con la situación geográfica de
muchas localidades (a partir de
unos 800 metros sobre el nivel del mar) se den unas condiciones
perfectas para la curación del jamón serrano, que son las que le dan
su gran aroma y sabor. Esto se ha de tener muy en cuenta a la hora de
curar un jamón en casa, puesto que es en estos meses cuando el jamón
serrano adquiere sus propiedades organolépticas que nos harán disfrutar
junto a
nuestros invitados de este exquisito manjar. La mejor época para
elaborar el jamón es a finales de otoño y su maduración optima se
alcanza aproximadamente transcurrido diez meses de curación y maduración.
Jamón serrano elaborado en casa según una
receta tradicional
Hasta hace muy pocos años, el jamón serrano se
elaboraba y curaba en casa junto con otros muchos productos derivados de
la matanza que se realizaba en invierno; antiguamente, esta matanza era
una fiesta porque se consumían muchos de los ansiados productos del
cerdo, entre los cuales los más valorados eran los jamones, que en las
familias más humildes se utilizaban como pago dejando para su consumo
los chorizos y otros productos que podían conservarse en adobo. La
elaboración artesanal de los jamones en casa no siempre está reñida con
las nuevas tecnologías, puesto que en algunos casos se dedica un cuidado
personalizado a cada pata de jamón en cada una de las etapas de
elaboración. El resultado final de la elaboración del jamón en casa es
muy diferente al industrial porque las piezas de jamón se salan y
masajean por separado con una dedicación exclusiva y aplicando la
cantidad justa a cada pata de jamón según su peso.
Si desean consultar más información sobre el jamón serrano o el aceite
de oliva puede hacerlo en cualquiera de los siguientes enlaces:
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