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breve historia del queso
La
leche es uno de los alimentos más antiguos conocidos por la humanidad.
Desde que el hombre consiguió domesticar animales productores de leche
como la oveja o la vaca, este alimento se convirtió en complemento
indispensable en la dieta de nuestros antepasados. Pronto aprendieron a
elaborar derivados de la leche como el queso. La fecha en la que aparece
el queso por primera vez es imposible de determinar. Sí que puede
decirse que a partir del año 12.000 a.
C. ya se documenta la domesticación de la oveja, por lo tanto, se puede
pensar que por lo menos desde esa fecha el ser humano conoce la leche y
la consume.

El queso es un alimento muy importante dentro de una dieta
equilibrada
Sí que
existen documentos en Egipto que atestiguan la presencia del queso. En
concreto en Tebas se localiza la tumba de Ipy donde aparecen pinturas
que ilustran la fabricación del queso. También en Abydos en la tumba del
emperador Aha (hacia el
3000 a. C.
aproximadamente) se localizaron unos jarrones de forma cilíndrica que
contenían en su interior una sustancia que al ser analizada químicamente se confirmó como
queso o mantequilla.
Una antigua leyenda atribuye el descubrimiento del queso
a un mercader egipcio según unas versiones; o a un pastor árabe según
otras versiones. La cuestión es que fue un hallazgo casual. Aquel hombre
se percató de que la leche que transportaba en su odre de piel de
cordero quedaba fermentada y coagulada durante sus viajes. Esto se debía
a la acción del sol y el calor del desierto, así como a las particulares
del recipiente que contenía la leche. Fuese o no de esta manera, el
descubrimiento del queso fue uno de los grandes hallazgos
alimenticios de la antigüedad.
Restos de pinturas procedente de la tumba de Ipy en Egipto
que documenta la producción egipcia de queso
El queso es un alimento muy nutritivo que aporta a
nuestro organismo sustancias tan esenciales como el calcio y las proteínas.
Esto hacía de él un alimento muy útil para los largos viajes que las
gentes hacían en la antigüedad. Además es un producto que se conserva
muy bien durante bastante tiempo, de hecho, hay variedades de queso que
cuanto más tiempo tardan en consumirse adquieren sabores más ricos.
Durante
el periodo de la Grecia
Antigua el queso sigue
consumiéndose. En griego el queso se denomina
fornos,
hace referencia a la cesta donde se depositaba el queso y se separaba
del suero. De esta palabra griega derivan denominaciones del queso en
otros idiomas como
fromage en francés o
formaggio
en italiano. Existe una tradición griega que afirma que
fueron los dioses del Olimpo quienes enseñaron a los mortales a elaborar
el queso. Ciertamente, en Grecia hubo un abundante consumo de
queso. Homero en el siglo VIII a. C. se refiere a este alimento en uno
de sus textos de la “Odisea” cuando habla del gigante Polifemo ordeñando
sus ovejas. De la leche que obtiene deja la mitad para que cuaje y el
resto se la bebe. Los griegos añadían especias y frutos al queso para su
consumo. Algunos condimentos que empleaban eran las pasas, la harina,
las almendras, el aceite de oliva virgen o la miel.

En Grecia se consumía principalmente queso fresco
La
cultura romana continuó con la producción de queso. Los romanos eran
verdaderos admiradores del queso, sobre todo del queso de cabra. Al
igual que los griegos lo acompañaban de piñones, tomillo, pimienta o
diferentes frutos secos. La palabra latina con la que se denomina al
queso es
caseus, de aquí deriva a otros idiomas como el
castellano, o al inglés:
cheese. Autores como Columela
del siglo I d. C. hablan del proceso para fabricar quesos. Asimismo, hay
otros escritores como Plinio que hablan de diferentes variedades de
quesos que se fabrican en diferentes regiones del Imperio, en concreto
este se refiere en sus textos a la calidad de los quesos de la Galia o de la zona de la actual Turquía.
Con la
caída del Imperio romano las tradiciones queseras de los pueblos
germánicos fueron extendiéndose por Europa. La Edad
Media puede considerarse la época
de oro de los quesos. En esta etapa en la que las órdenes monásticas y
militares se difundían por todo el territorio europeo, el queso fue
adquiriendo mucho peso en la dieta. Sobre todo en los días cristianos de
cuaresma cuando no se podía consumir carne y proporcionaban las
proteínas necesarias al organismo a través de los productos lácteos.
Además el que gran parte de la población se dedicase a la actividad
ganadera facilitó la producción artesana de quesos.
La llegada de la época renacentista implicó el aumento
de la diversidad de quesos. Aparecen variedades como el queso Gruyere
que se elabora en la zona de suiza desde el siglo XIV; el queso Cheddar
o el queso Parmesano aparecen a lo largo del siglo XVI; el queso Gouda
aparece del siglo XVII, mientras que el tipo Camembert se inventa a
fines del siglo XVIII. La producción del queso recibió impulso con el
desarrollo del comercio internacional; es un momento en que se conquistaron nuevos mercados
como el Nuevo Mundo.

La producción de queso artesano alcanzó altas
cotas de desarrollo durante la Edad Moderna
Durante el siglo XIX el queso se convierte en un
producto gastronómico símbolo de exquisitez y de distinción. Cada región
comienza a patrocinar sus propios quesos. Con la llegada del siglo XX y
los nuevos métodos químicos y bacteriológicos el sector se industrializó,
haciendo posible el aumento de la producción. Así poco a poco el queso a
logrado convertirse en uno de los más importantes productos agrícolas a
nivel mundial; su consumo se ha extendido y sus diferentes sabores son reconocidos en el mundo
entero.
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