Durante siglos el cerdo ha constituido un factor
importante en la economía doméstica de muchas familias que habitaban los
pueblos de Aragón. Los turolenses han mantenido durante muchos años la
tradición de elaborar los embutidos que se obtenían del cerdo, como los
chorizos y las longanizas, con tripa natural, carne magra de cerda o
cerdo castrado, grasa del mismo cerdo y especias de diversos tipos y en
cantidades diferentes según los gustos de cada familia. Algunos de los
embutidos como la longaniza y el chorizo son productos que se pueden
consumir frescos tras cocinarlos al gusto, se pueden consumir semi secos
y hasta consumirlos totalmente curados.
La longaniza y el chorizo de Aragón es uno de los embutidos más tradicionales
de la cocina tradicional aragonesa teniendo incluso dedicado a estos ricos embutido el día llamado
"Jueves Lardero" o "Choricer" que es el jueves que da comienzo al carnaval y así lo
indica el refrán: "Jueves Lardero, longaniza en el puchero", y es que
siguiendo la tradición las familias aragonesas pasan el día en el campo
donde lo principal es acudir con el bocadillo de longaniza y en la zona
del bajo Aragón de chorizo de ahí el nombre del día, aunque hay
quienes optan por comer la longaniza en una tortilla o incluso longaniza curada
en bocadillo. Para el chorizo se realiza en bocadillo asado si es
posible al buen fuego de una hoguera.
La longaniza de Aragón es un embutido que desde
su nacimiento prácticamente no ha modificado su elaboración, por lo que
casi todas las carnicerías poseen su propia receta familiar, que
elaboran artesanalmente desde hace años. Aunque existen variantes
respecto a las especias utilizadas y la cantidad de las mismas, la base
para la elaboración de la longaniza en Aragón es siempre igual, siendo
la carne a emplear la panceta de cerdo y el magro, el único requisito
imprescindible para la elaboración de la longaniza de Aragón es utilizar
una carne de calidad como es la carne de los cerdos de Teruel que son
criados con piensos naturales y en su carne la utilización de estos
piensos naturales le aporta la calidad y buen resultado conocido.
La longaniza aragonesa elaborada según los
métodos tradicionales, posee el sabor especial que da a los embutidos la
preparación en casa, estando su calidad determinada por la calidad de la
carne que se emplea en su realización, de hecho fue el primer producto
en contar con un reglamento de utilización de la marca Calidad
Alimentaria. Su elaboración a grandes rasgos
es sencilla pues consiste en picar primero la carne, la cual una vez
mezclada con las especias, que deben estar bien picada, se amasa y va
incorporando un anís seco al que se llama también "cazalla" y
que le da a la longaniza de Aragón su sabor especial; se termina el proceso embutiendo
la carne en las mismas tripas del cerdo y atando las ristras con un hilo
de algodón.
Para embutir la longaniza en casa solían
utilizarse máquinas manuales como las embutidoras
Una de las recetas que han llegado a nuestros días
para preparar la longaniza de Aragón en nuestra casa utiliza por cada
kilo de carne los siguientes ingredientes: 800gr. de magro de cerdo, 200
gr. de panceta de cerdo, 18 gr. de sal, 1 gr. de canela, cocimiento de
frutas al gusto, un vaso de anís seco y 3 gr. de pimienta blanca. Es
importante que la carne empleada para elaborar la longaniza venga de dos
cortes diferentes, uno es más magro, se utiliza en un 70% mínimo de
proporción y suele ser de la paleta, mientras que el otro es un corte
que contiene más grasa, suele ser la panceta y su porcentaje máximo en
la mezcla es del 30%. El inicio del proceso se inicia con la preparación
de la carne eliminando los trozos de piel de la paleta que harían de la
longaniza un producto de menor calidad; una vez preparados los cortes se
procede a picar la carne, picando los trozos de magro mezclados con los cortes grasos de la
panceta, para que la mezcla sea más compacta.
Se continúa el proceso con el amasado de las carnes a
las que se añadirán todas las especias,
creando una masa homogénea que ligue bien todos los ingredientes; esta
mezcla se coloca en un recipiente, se aprieta y se tapa bien con film
plástico o trapos de algodón dejándola reposar durante unas horas a una temperatura de unos 4 ºC. Llegado a este
punto, sería el momento de poner en agua tibia las tripas con las que
embutiremos las longanizas, puesto que normalmente la comercialización
de tripas naturales se hace en salmuera y entonces hay que desalarlas.
Transcurrido el tiempo de reposo de la masa puede comenzarse el embutido
de las longanizas, el cual se realiza colocando la carne en una
embutidora, apretando bien para evitar la formación de bolsas de aire (si no se dispone de
embutidora podría utilizarse un embudo),
entonces se humedece la boquilla, se coloca la tripa en el exterior y se
comienza a pasar la mezcla por la boquilla haciendo que la tripa
se rellene con esta carne.
Una vez se han llenado las tripas, se realiza el atado
de las longanizas cuya técnica consiste en realizar un nudo en el
extremo de la longaniza seguido de otros dos nudos transversales;
entonces a una distancia de entre 20 cm y 70 cm se anudan dos trozos de
cordón separados por unos 4 cm que constituyen el extremo final de la
primera longaniza y el comienzo de la siguiente, por lo que se debe
hacer un corte entre ellos y rematar los extremos con otros dos nudos
transversales. Ya con la longaniza embutida y rematada se pincha la
tripa con un punzón o aguja en toda su largura para eliminar posibles bolsas de
aire que hallan podido aparecer durante el embutido de la carne.
Por último, se unen los cordones de la ristra con un
par de nudos de manera que se pudiese colgar la longaniza para su
secado, el cual se debe hacer en un lugar fresco con ventilación. Si se
tienen en cuenta las condiciones en las que se secaba antiguamente el
embutido, se deben reproducir las condiciones de los graneros que se
situaban en la parte más alta de las viviendas, ya que era la zona más
fresca y ventilada, con ventanas que permitían la entrada del cierzo; entonces se
utilizaban unos palos largos o cañas limpias que se sujetaban con unas cuerdas al
techo, y en ellos se colocaban los chorizos, las longanizas, embutidos y
otros productos del cerdo con suficiente separación para evitar que se
rozasen y conseguir un secado homogéneo. La longaniza aragonesa puede
secarse del todo y consumirla como un embutido seco, si queremos hacer la
longaniza en conserva basta con cubrirla con aceite de oliva y colocar
el recipiente en un sitio seco; la longaniza también puede secarse solo
un poco para cocinarla a la brasa, frita, a la plancha...o guisada
acompañando otros ingredientes, pudiendo poner esta longaniza en
conserva, tras freírla en una mezcla de aceite de oliva y manteca.
Elaboración de longaniza de
Aragón. Video realizado en la Planta piloto de Ciencia y Tecnología de
los Alimentos en la Universidad de
Veterinaria de Zaragoza, por Guillermo Alcusón y Alberto Lorés.
El chorizo, típico embutido español, es un embutido
con forma de salchicha curada, ya sea mediante humo o al aire, que se
elabora con una base de carne picada que se adoba con especias de las
cuales el pimentón es la más característica, ya que le aporta su color
rojo. Antiguamente se elaboraban los embutidos como las longanizas y los
chorizos en invierno, ya que en estas fechas el frío ayudaba a salar los
jamones y a secar los embutidos, sin embargo hoy en día las nuevas
tecnologías permiten su curación en cualquier época del año y permiten
que su conservación se prolongue gracias al uso de congeladores y bolsas
de vacío, técnicas que anteriormente se reducían al uso de la ceniza y
el aceite de oliva como conservadores.
El chorizo casero de España se elabora normalmente con
los mismos ingredientes en todas las provincias con la única
diferenciación en las especias, las cuales pueden variar en función de
la región en la que se elabora el chorizo; los ingredientes principales
del chorizo por cada kilo de carne son: 1 kilo de carne de magro de
cerdo, 400 gr. de panceta de cerdo o grasa de cerdo, 13 gr. de sal, el
ajo al gusto, 1.5 gr. de pimentón picante y 21 gr. de pimentón dulce de
la vera. En el proceso de elaboración de los chorizos a nivel industrial
se añaden a los ingredientes básicos: los nitritos y nitratos para
conseguir el color rojo de la carne y evitar el botulismo, se añade el
ácido ascórbico para acelerar la coloración y evitar que la grasa se
oxide, y se añaden reguladores de maduración como los edulcorantes que
favorecen la maduración del chorizo. El chorizo puede embutirse en la
tripa más gorda (chorizo cular) o en tripa más fina, unas veces se
embute recto (chorizo de vela) y otras veces se embute con forma de
herradura (chorizo sarta) siendo este último el más utilizado en Aragón
para su curación.
La carne de los chorizos debe mezclarse bien y
dejarse reposar 24 horas antes de embutirla.
Para elaborar el chorizo en casa necesitamos carne de
cerdo magra como la es la paleta de cerdo o cabezada, tocino o grasa de cerdo, sal,
pimentón (puede ser dulce, con una tercera parte de picante, o mitad y
mitad; al gusto), ajos y tripa para embutir. Lo primero que debe hacerse
a la hora de elaborar el chorizo es picar el tocino junto con la carne y
se mezcla bien; debe tenerse en cuenta que la carne para hacer el
chorizo se encuentre por debajo de los 4 ºC para que la consistencia sea
firme al corte de las cuchillas; debe controlarse también que la
temperatura de la grasa del chorizo se encuentre entre -2 ºC y 2 ºC para
evitar que se funda durante el picado, para ello bastaría con introducir
la grasa en el congelador durante 2 horas aproximadamente.
En segundo lugar, para elaborar el chorizo en casa se añaden
unos ajos que se habrán machacado
previamente en un mortero, la sal y el pimentón, pudiendo también incorporarse un poco de agua o
un vaso de anís seco o cazalla, para ayudar a mezclar todo con un buen amasado
y dejando la mezcla lo más uniforme posible. Esta masa de chorizo debe
reposar durante 24 horas en un sitio fresco, para lo cual es
recomendable tapar el recipiente con film de plástico o trapos de
algodón y meterlo en la
nevera hasta el día siguiente; entonces, con ayuda de una embutidora o
de un embudo se llenan las tripas con la mezcla adobada del chorizo
intentando que no queden bolsas de aire y se anudan en los extremos con
un hilo gordo de algodón.
Finalmente, deben pincharse las chorizos con una aguja
o con un punzón para eliminar las posibles burbujas de aire que se hayan
formado, y se colocan colgados en un sitio fresco, seco y aireado
dejando una separación para que el viento pueda circular entre ellos de
manera que se vayan secando durante un tiempo aproximado de tres meses;
transcurrido este tiempo de curación del chorizo se habrá producido una
merma aproximada de un 20% respecto del peso inicial.
Es muy importante que los chorizos y longanizas elaborados en
casa se cuelguen en una zona fresca y ventilada para su curación
Es importante tener en cuenta que tanto los chorizos
como las longanizas elaboradas en casa no contienen conservantes, por lo
que es importante vigilar la curación de estos embutidos; podemos tomar
como referencia de una climatología ideal las zonas de sierra de
Teruel, puesto que son zonas con una humedad muy baja y con unas temperaturas
bastante frías que son perfectas
para la curación de embutidos como el chorizo y la longaniza, así como
para el secado
de jamones.
La industria cárnica dedicada a la elaboración de
embutidos forma uno de los principales recursos económicos del sector
agroalimentario, lo cual ha propiciado un aumento en los niveles de
calidad requeridos y, como consecuencia de ello, se ha convertido en un alimento excelente muy arraigado a
nuestra tradición. Dentro de
los embutidos que existen, los embutidos curados como el chorizo y la
longaniza de Aragón son los que más variantes presentan siendo su
elaboración diferenciada por las especias utilizadas y la cantidad de
las mismas. Las nuevas aplicaciones tecnológicas han permitido que el
chorizo y la longaniza hayan podido llegar en la actualidad a todos los
públicos, como es el caso de la elaboración de chorizo y de longaniza
bajos hipocalóricos e hiposódicos para aquellas personas cuya dieta
requiere poca sal y bajo contenido en grasa.
Si desean consultar más información sobre el jamón serrano o el aceite
de oliva puede hacerlo en cualquiera de los siguientes enlaces: