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El
aceite de oliva y la hipertensión
La
hipertensión arterial es un estado morboso muy extendido por todo el
mundo. La etiología es en su mayor parte desconocida, exceptuamos
los pocos casos de hipertensión secundaria con causas claras, el 94% de
formas hipertensivas se definen como “esenciales”, es decir,
carecen de un reconocimiento etiológico preciso.

El
aceite de oliva, ayuda a regular la tensión arterial y disminuye la
hipertensión
Las hipótesis que han intentado explicar
las causas de la aparición de la hipertensión, son muchas, entre las que
destaca el comportamiento alimentario (exceso de calorías, de alcohol,
exceso de sodio, falta de calcio, etc.).
Debemos señalar que algunos
investigadores han encontrado una correlación positiva con el uso de ácidos
grasos saturados y negativa con el uso de ácidos grasos insaturados,
tanto monoinsaturados como poliinsaturados y, entre estos últimos, con
el Omega6 y con el Omega3. Este efecto, podría deberse a
una mayor producción de prostaglandinas con acción hipotensora o a
una introducción de sodio en una cantidad menor en las personas que
consumen pocas grasas animales, en comparación a las que poseen aquellas
personas que consumen fundamentalmente grasas animales.
Diversos estudios han demostrado que los ácidos grasos monoinsaturados
ejercen una clara acción hipotensora. Williams y col., partiendo de
la observación de que la tasa de enfermedades cardiovasculares y de
hipertensión es mas baja entre las poblaciones mediterráneas que en las
demás poblaciones del mundo occidental, han formulado la hipótesis de
que la hipotensión, o mejor dicho la tensión arterial dentro de los
valores normales, puede deberse a la elevada ingesta de ácidos grasos
monoinsaturados a través del consumo habitual del aceite de oliva.

Tensiometro.
El aceite de oliva nos ayuda a mantener de forma equilibrada la tensión
arterial
El aceite de oliva es un nutriente de gran
valor biológico, muy rico en calorías, lo que nos podría llevar a
pensar que su consumo favorecería la obesidad. Sin embargo, la
experiencia demuestra que las poblaciones mediterráneas, que son las que
consumen más aceite de oliva, sufren menos obesidad que las poblaciones
de los países anglosajones. Entre nosotros la obesidad la sufre menos del
10 % de la población, tres veces menos que en Estado Unidos.
Hasta no hace mucho tiempo las
recomendaciones dietéticas, para el tratamiento de los pacientes
hipertensos, consistía en la restricción de sal y en el control del
peso. El conocimiento que se tenia sobre la influencia de las grasas sobre
la salud era realmente escaso, por lo que se reducía
indiscriminadamente su consumo, debido a el gran efecto desfavorable
que se le atribuía debido a su gran riqueza calórica. En los últimos años
se ha visto que las distintas grasas tienen acciones diferentes. En este
sentido uno de los hechos mas llamativos es la demostración de que el
consumo de aceite de oliva, dentro de una dieta mediterránea, reduce la
tensión arterial.

El
aceite de oliva es un alimento muy sano y natural. Por eso es llamado el
oro líquido
Debido a
lo importante que es el aceite de oliva en el aliñado y cocinado de la
mayoría de los alimentos de la dieta mediterránea, el aceite de oliva
vuelve a ser una fuente complementaria de salud. El efecto reductor de la
tensión arterial asociado a la dieta mediterránea, se ha observado no sólo
en pacientes hipertensos sino también en personas sanas. Este hecho tiene
una extraordinaria importancia ya que implicaría que la presencia del
aceite de oliva en la dieta realizara un efecto tanto preventivo como curativo. La
acción preventiva del aceite de oliva supone que una población que
consuma aceite de oliva diariamente, probablemente tendrá menor riesgo de
hipertensión arterial en el futuro.
Un hecho de gran importancia, en el manejo clínico de los enfermos
hipertensos es la observación de que, habitualmente, la hipertensión se
asocia a otros factores de riesgo. Ya que Los pacientes
hipertensos sufren, con más frecuencia que las personas sanas, de
obesidad, diabetes, resistencia a la insulina, descenso del HDL
colesterol, elevación del colesterol LDL y elevación de los triglicéridos.
Médicamente, la presencia de estas alteraciones en una persona se
denomina síndrome plurimetabólico e implica que los distintos factores
de riesgo se agrupan en las mismas personas, que son las que tienen más
riesgo cardiovascular.
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