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el aceite de oliva en ESPAÑA
Los
primeros olivos de la Península Ibérica fueron cultivados en Cádiz y
Sevilla; Cádiz fue un enclave muy visitado por los fenicios, los cuales
mantenían relaciones importantes a través de su puerto, al igual que
Sevilla, cuyo río Guadalquivir fue siempre navegable.

Imagen
de un olivo español en La Fresneda (Bajo Aragón)
Cuando
las tropas de Julio Cesar se enfrentaron en Hispania con las de
Pompeyo, éstos acamparon entre olivos en la región del Aljarafe que
rodea a Sevilla, tradicional enclave de éstos árboles y famoso por su
excelente aceite de oliva. La palabra Córdoba significa molino de aceite
y las menciones de sus olivares y la calidad del aceite de oliva, por
ellos producido ya era famosa desde el tiempo de los romanos, al punto de
que el poeta hispano-romano Marcial llamaba a las regiones andaluzas Betis
olifera.
La
región de Ampurias, inicialmente era una colonia griega rodeada de
ciudades íberas cuyos vestigios aún se conservan, fue un importante
centro de introducción del olivo, que vio su gran esplendor en la época
romana, en las fértiles tierras de Tarragona, lugar donde se producen
hasta hoy día excelentes aceites de oliva.
Los
pueblos árabes que recorrieron la península se encontraron con los magníficos
olivares. En la época de Al-andalus, se expandieron y mejoraron tanto las
técnicas de cultivo como las de obtención del aceite de oliva. Durante
los siglos XV y XVII se consolidó la expansión y distribución geográfica
de los olivares actuales, cuya mayor densidad de plantaciones se encuentra
en el centro de Andalucía y comprende a las provincias de Jaén, Córdoba
y Sevilla.
La
historia del olivo en el Bajo Aragón es muy parecida a la descrita para
todo el área del mediterráneo, dada su proximidad y su peculiar clima
similar al levantino. Posiblemente sus introductores fueron los fenicios o
los griegos, lo que se sabe es que el cultivo del olivo no alcanzó
demasiada importancia hasta la llegada de Escipión según se deduce del
libro de Avienus Ora Marítima,
en el que se denomina al Ebro “oleum flumen”, esto es, río del
aceite.

Imagen
del cultivo del olivo en el Bajo Aragón Turolense
La riqueza olivarera
de la zona de Alcañiz (Bajo Aragón) queda demostrada en sus magníficos
árboles de vida milenaria. De los más antiguos de España, introducidos
ya en la comarca por la dominación romana, fue un acierto para la
definitiva implantación de este árbol el estímulo con que los regidores
de Aragón premiaban su cultivo con Real de Vellón que cada ayuntamiento
estaba obligado a pagar por “planzón” al año de la plantada, una vez
tomado. De este modo paulatinamente fueron cubriéndose de frondosos
olivares serranías y llanos en la zona que el suelo y los propios agentes
atmosféricos limitaron, por exigencias del arbolado y provecho del
cultivador. En aquel entonces se utilizaban molinos árabes con tracción
animal para la extracción del aceite de oliva y prensas de viga movidas a
brazo para despachar la cosecha, hasta que hacia 1866 los franceses
aportaron nuevas técnicas de fabricación y los aceites de oliva,dejan de ser
turbios y ácidos.
A
primeros del siglo XX, diversas firmas comerciales de Marsella, Niza, Génova,
etc., se instalaron con almacenes en la plaza de Alcañiz para adquirir
directamente nuestras aceites de oliva, sin disputa, y ya roto el velo, todas las
firmas comerciales de Cataluña y Levante se los disputan y adquieren.
El
aceite de oliva es uno de los productos más característicos del Bajo
Aragón. El cultivo del olivo vino a cubrir un paro estacional, mediante
la dedicación a la recolección de la mano de obra agrícola que, durante
los meses de invierno tenía poco empleo en la explotación antes
del reciente auge de la fruticultura intensiva.
Las condiciones climáticas, por una parte y las propias características
de la variedad empeltre, casi exclusivamente cultivada en la zona del Bajo
Aragón, producen un aceite de oliva de gran calidad.

Aceite de oliva
del Bajo Aragón. Aceite de oliva de gran calidad
El
cultivo del olivo en la provincia de Teruel se circunscribe por razones
ecológicas (limitación condicionada por la climatología) a la amplia
comarca natural del Bajo Aragón. Tradicional es desde hace siglos la
figura del olivo a lo largo y ancho de los campos y colinas de la Tierra
Baja, habiendo jugado un importante papel a través de los años, en el
desarrollo de su economía e influyendo
decisivamente en la vida y costumbres de sus gentes
Los
mejores olivos de España se dan en terrenos calizos, frescos y profundos.
Los terrenos de esta zona del Bajo Aragón están incluidos en el grupo de
los calizos secos del mapa de suelos de Huguet del Villar.
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