Aceite de oliva del Bajo Aragón

 

 El aceite de oliva, Andalucía y el Imperio Romano.

Cuando hablamos de productos típicamente mediterráneos solemos nombrar al trigo, la uva o el olivo. Tanto la vid como el trigo se han adaptado perfectamente a otras zonas alejadas del mediterráneo pero no ha sucedido así con el olivo.

Otros productos como el trigo y la uva necesitan ser procesados para poder ser consumidos. El trigo debe molerse para convertirse en harina y esta cocinada para hacer pan, la uva debe ser procesada y fermentada para elaborar el vino. Eso no ocurre con el olivo, simplemente debe exprimirse la aceituna para obtener el aceite de oliva virgen tal y como lo conocemos y ya estaría listo para su consumo. El aceite de oliva virgen no es más que el zumo de las aceitunas exprimido.

El aceite de oliva se transportaba en ánforas hasta roma.

El olivo se ha cultivado desde hace muchos años. Existen evidencias de plantaciones de olivares del año 2500 antes de Cristo. Poco tiempo después encontramos las primeras pruebas de la existencia y uso de aceite de oliva virgen en la zona del mar mediterráneo. Sería la civilización griega la encargada de extender el uso del aceite de oliva por toda Italia, el sur de España y el norte de África.

La importancia del olivo ha quedado impresa en la cultura de los países de la cuenca del mediterráneo. En numerosos textos bíblicos y referencias a deidades griegas aparece el olivo como símbolo de paz o poder. Así, la diosa Atenea, debe su nombramiento como patrona de la ciudad de Atenas a haber dado a sus habitantes el árbol del olivo.

Para cultivar una plantación de olivos se necesitan muchos años y esto quiere decir que las civilizaciones antiguas que cultivaban el aceite de oliva eran sociedades prosperas que pensaban en el futuro. El olivo se ha utilizado para numerosos usos en el pasado, servia como alimento, como lubricante, medicina o para realizar ofrendas a los dioses.

La importancia del cultivo del olivo en la historia es muy extensa para poder comentarla en este artículo. El aceite de oliva, el olivo y las aceitunas estaban presentes en prácticamente todas las facetas de la vida.

Podríamos diferenciar entre los cultivos para el consumo propio de una familia y los cultivos extensivos dedicados a la venta. Los primeros normalmente eran cultivos pequeños, de dos o tres árboles, y estos se solían dejar en herencia, junto con la casa, ya que eran una parte fundamental de la fuente de comida de la familia.

Andalucía ha sido desde el imperio romano el mayor productor de aceite de oliva del mundo.

Uno de los primeros lugares en los que el cultivo del olivo se realizó de forma extensiva fue en Andalucía. Hoy en día Andalucía es la región en la que más olivos se cultivan de toda la cuenca del mar mediterráneo, y por lo tanto del mundo.

Ya en tiempos de después de Cristo, Andalucía continuaba siendo el mayor productor de aceite del mediterráneo. Tal era la cantidad de cultivos dedicados al olivo que prácticamente existía un monopolio de la producción de aceite de oliva localizado en Andalucía, concretamente en la zona delimitada por Córdoba, Sevilla y Écija. Esto era debido a que las vías de transporte en aquella época eran los ríos y el Guadalquivir podía navegarse hasta la zona de Écija, subiendo por el Genil. Aunque también se pueden encontrar evidencias de que el cultivo intensivo del olivo se extendió hasta otras zonas de Andalucía, como se ha demostrado tras el hallazgo de antiguas almazaras en la zona de Jaén. También se encontraron grandes bidones de 70 litros lo que prueba que el consumo de aceite de oliva se realizaba en grandes cantidades.

En la época del imperio romano se exportaba gran cantidad de aceite de oliva hacia Roma, este aceite se trasportaba en los mencionados bidones de 70 litros, llamados ánforas. Cuando el ánfora estaba vacía se tiraba en un vertedero. Pasaron los años y cada vez mas ánforas eran vertidas en el mismo lugar. Hoy en día el vertedero es conocido como Monte Testaccio y esta completamente formado por los restos de estas ánforas. Aproximadamente se calcula que podría haber 25 millones de ánforas en el Monte Testaccio.

La buena noticia es que cada una de estas ánforas tenia grabada una inscripción en la que se indicaban, entre otras cosas, el peso del aceite que contenía, el nombre del vendedor y un extenso detalle de los datos fiscales y aduaneros de la época. Toda esta información ha resultado ser de gran valor para poder realizar un archivo de la historia económica del imperio.

Ánfora utilizada para transportar aceite de oliva desde Andalucía hasta la capital del imperio Romano.

El imperio romano debía garantizar el suministro de alimentación de la ciudad de Roma, pero también debían preocuparse de alimentar a los numerosos soldados que tenían repartidos por todo el continente Europeo, concretamente en Francia e Inglaterra. Para conseguir este objetivo el imperio romano estableció Andalucía como su suministro de aceite de oliva. Desde allí se exportaba aceite de oliva a todas las zonas Europeas controladas por el imperio Romano. El aceite de oliva se extendió rápidamente entre los soldados y se convirtió en un elemento esencial de su dieta. Poco a poco, el aceite de oliva, se extendió también entre las poblaciones ocupadas por los soldados. El aceite fue algo que todos los pueblos ocupados adoptaron, ya que en aquella época fue un símbolo de su adaptación al nuevo régimen. Por toda Europa se produjeron oleadas de aculturación en las que el aceite de oliva se mostraba como símbolo principal.

Resumiendo, el aceite de oliva se extendió por toda Europa gracias al imperio romano y gracias a los envases (ánforas) y a las inscripciones realizadas en ellas podemos conocer mucho mejor la historia y la evolución del aceite en el mundo.

Sería, en la época del emperador Vespasiano, cuando Andalucía se convertiría en la fuente de alimentos de toda Europa central. Este hecho cambio Andalucía. Una de las medidas tomadas por el emperador fue conceder la ciudadanía latina a toda la población hispana. Rápidamente se extendió por toda Andalucía y pronto todas las poblaciones andaluzas se convirtieron al imperio romano. Este hecho permitió a la población de Andalucía integrarse rápidamente y conseguir ascender hasta la elite romana. Como ejemplo podríamos nombrar a uno de los emperadores romanos más famosos de la historia, Trajano. Trajano nació en Sevilla, entonces provincia del imperio romano, y fue el emperador romano mejor considerado. Su sucesor, Adriano, también era hijo de un español, concretamente de Cádiz. En esa época, la época de mayor esplendor del imperio romano, prácticamente todos los emperadores tenían descendencia Andaluza (Bética en aquellos tiempos).

El aceite de oliva virgen permitió a los habitantes de Andalucía ascender hasta la élite romana rápidamente.

Volvamos al tema que nos interesa, que es, cómo Andalucía llego a convertirse en una de las ciudades mas importantes e influyentes en el imperio romano y en el mediterráneo, ya que entonces eran prácticamente lo mismo.

El ascenso de los pueblos de Andalucía al cargo de municipio latino implicaba que existía un gran número de hombres, en cada ciudad, lo suficientemente ricos como para formar parte del senado local. El numero de terratenientes que permitía a un municipio ascender al rango de municipio latino era de 100, aunque se conocen algunos casos de pueblos que no alcanzaban esta cifra y que también se convirtieron en municipios latinos. Incluso casos de personas de estos municipios, que no eran terratenientes, que llegaron a alcanzar altos cargos en la administración del estado. Ese limite de 100 personas mínimo con tierras a su nombre implicaba que la tierra debía estar, mas o menos, repartida y no en manos de una sola persona, aunque no se puede negar completamente la existencia de latifundios.

Del estudio de los grabados realizados sobre las ánforas se puede llegar a la conclusión de que los latifundios existían en comunión con los pequeños terrenos de cultivo. Encontramos evidencias también de grandes personajes que realizaban todo el proceso de elaboración del aceite, desde el cultivo de las aceitunas hasta la posterior extracción del aceite y su venta. También pequeños agricultores que vendían su producción o que llevaban sus aceitunas a prensar, pagando una tasa, para luego vender ellos mismos el aceite producido. Otro de los grupos encontrados fueron las personas que no eran propietarios de terrenos y que tenían que trabajar cultivando los campos de otras personas para poder sobrevivir.

El mercado del comercio del aceite de oliva se realizaba por personajes ajenos a la producción, es decir, las personas que vendían el aceite no eran, normalmente, las que lo cultivaban. Estas personas comerciaban con el aceite, vendiendo el aceite que les entregaban los productores, para luego entregarles la cantidad pactada mas un 12% que era el máximo interés que se permitía.

Otro de los negocios relacionados con el comercio de aceite de oliva y que no estaba en manos de los productores era la producción de las ánforas.

El aceite de oliva ha influido de manera significativa en la cultura de Andalucía y el Mediterráneo.

El transporte de las ánforas de aceite de oliva se podía dividir en dos grupos diferenciados. Por un lado estaban los barqueros encargados de llevar el aceite de oliva río abajo hasta Sevilla y por otro lado estaban las personas encargadas de distribuir ese aceite de oliva por todo el mundo.

A continuación expondremos algunas de las conclusiones extraídas del estudio del comercio del aceite de oliva en el imperio romano.

Fue en Andalucía donde se comenzó a cultivar las aceitunas para la producción de aceite de oliva de forma intensiva. La mayor parte de ese aceite de oliva estaba dedicado a la exportación.

Las exportaciones del aceite de oliva de Andalucía se realizaron en grandes cantidades a las zonas del imperio romano que hoy en día conocemos como Inglaterra, Francia, Holanda, Alemania y Suiza. En todas estas zonas solamente se importó aceite de oliva procedente de Andalucía y no de ninguna otra zona del mediterráneo.

La capital del imperio, Roma, consumió únicamente aceite de oliva procedente de Andalucía durante 300 años.

Uno de los lugares mas alejados en los que se tiene constancia que ha llegado el aceite de Andalucía es la India.

Que el aceite de oliva y su consideración como alimento básico fueron claves para la consideración de Andalucía como provincia del Imperio Romano.

Debido al aceite de oliva, Andalucía se beneficio de muchas mejoras sociales y políticas que facilitaron la integración de los habitantes en la elite romana.

Andalucía, desde la época del imperio romano, no ha dejado nunca de ser la mayor productora mundial de aceite de oliva, incluso en la época de la ocupación árabe, se exportaba aceite de oliva andaluz por todo el mediterráneo. Hoy en día Andalucía sigue siendo el mayor productor de aceite de oliva del mundo.

 

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